La santa muerte

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La santa muerte

Located over a terrace path just a few meters away from one of the most transited highways in the country, road 57, there’s the chapel of Holy Death (Santa Muerte). Open to the public since 2000, in honor to Teodoro Reyes Díaz who died in 2010. Each year, in the night before Day of The Death, the followers who give tribute to “La Niña Santa”, make a pilgrimage from La Corregidora football stadium in Queretaro, to the chapel located in Pedro Escobedo county.

This year, around 400 pilgrims assisted to this encounter, most of them by foot, others arrived in trucks that carried big size images and figures that represented La Gran Muerte.

To this precinct, various families show up; kids, young people & adults, everyone with the hope to ask for a miracle o or to thank her for the ones already accomplished. The ambiance inside feels a little more relaxed in comparison to a Catholic church, the loyal followers arrive to turn in candles, or smoke a cigarette as an offer to “La Santa” and wait until the preach occurs. Two years ago the enclosure was limited for the dozens who attend the celebration, now the great amount of followers have multiplied. The celebration starts, and a preach takes place like any other, except for the fact that here there are no santos images, just Santa Muerte’s ones. The loyals reach to receive the blessing from the father, or in this case, the spread of holy water over their images and figures. After the ceremony and the offerings, it’s a good time to enjoy the music and the food that the assistants brought to share with everyone.

The cult to death as a supernatural and divine being it’s not something new in Mexico, every Pre Hispanic culture had a god or goddess who they considered their guardian to the soul of their death. Far from being afraid to the end of life, it was considered as another step in this journey through universe. The representations of Holy Death were more elaborate, but the agreed in the use of skulls instead of heads itself, and in most cases theirs bodies didn’t have flesh, represented mostly as a woman linked to justice and the capacity to make miracles.

The cult acquired it’s bad reputation due to that in principle it was owned by criminals, thugs, thieves and prostitutes. In some places it is accompanied by veneration to Jesus Malverde, also known as “Santo de los Narcos” (The Narc Saint). Today, however, it is one of the most upheld cults in the Mexican territory. The analysts say that it has close to 4 million of loyal followers, mainly in the surroundings of the border between Mexico and the United States.

The cult to death is tattooed among the DNA of Mexico from it’s indigenous roots, founded by the Cristian faith, and taken to reality by the modernity of it’s thousands of faithful followers that admit it’s sanctity, although it is not officialy recognized by the Catholic Church.

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La santa muerte

Situada sobre un camino de terracería a tan solo unos metros de la autopista más transitada del país, la carretera 57. Se ubica la capilla dedicada al culto de la Santa Muerte, abierta al público en el año 2000 por Teodoro Reyes Díaz, quien falleció en 2010, cada año, en la noche previa al día de muertos, los fieles que rinden culto a la Niña Santa, peregrinan desde el estadio de futbol La Corregidora, en la ciudad de Querétaro, hacia la capilla ubicada en la localidad de Pedro Escobedo, Querétaro.

Este año unos mil 400 peregrinos se dieron cita, la mayoría de ellos a pie, algunos otros llegan en camionetas junto con imágenes y figuras de gran tamaño que representan a La Muerte.

Al lugar asisten familias completas, niños, jóvenes y adultos todos con el afán de pedir un milagro o agradecer por los ya cumplidos, el ambiente adentro es un poco mas relajado que en una iglesia católica, llegan los fieles a colocar velas, fumarse un cigarro como ofrenda a la “santa” y esperar hasta el momento en que se realiza la misa, hace un par de años el espacio era suficiente para los que asisten a la celebración, ahora la cantidad de fieles se ha multiplicado,comienza la celebración, una misa como cualquier otra, excepto, por que aquí no hay imágenes de santos solo de la santa muerte, los fieles se acercan a recibir la bendición del padre o en su defecto que rocié agua bendita sobre sus imágenes o figuras.
Después de la ceremonia y las ofrendas es buen momento para disfrutar de la música y la comida que los visitantes han llevado para compartir con todos.

El culto a la muerte como un ser sobrenatural y divino no es nuevo en México. Todas las culturas prehispánicas tenían un dios o una diosa a quien consideraban como guardián de las almas de los muertos. Lejos de temer al final de la vida, era visto como un paso más en el viaje por el universo. Las representaciones eran elaboradas, pero coincidían en usar calaveras en vez de cabeza, y en la mayoría de los casos sus cuerpos no tenían carne, representada mayormente como una mujer y ligada a la justicia y la capacidad de hacer milagros.

El culto adquirió su mala fama debido a que en un principio era propio de criminales, pandilleros, ladrones y prostitutas. En algunas zonas se acompaña de la veneración a Jesús Malverde, denominado el “Santo de los Narcos”.
Hoy, sin embargo, es uno de los principales cultos asentados en el territorio mexicano. Los analistas dicen que tiene cerca de 4 millones de fieles, principalmente en las cercanías de la frontera entre México y Estados Unidos.

El culto a la muerte está incrustado en el ADN de México desde su raíz indígena, fecundado por la fe cristiana, y llevado a la realidad por la modernidad de sus miles de fieles que admiten su santidad, a pesar de no ser reconocida por la iglesia católica.

Texto y Fotos: Gerardo Flores.