Lucha por la permanencia

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Al menos dos mil personas se reunieron en la localidad de al Walaja al norte de Belen, Palestina con el fin de despedir a Basil al-Araj activista e intelectual Palestino, quien fue ultimado en la ciudad de Ramallah y durante 17 dias su cuerpo fue retenido por las autoridades Israelis.
Lucha por la permanencia

Basil Al-Araj nativo de Al-Walaja localidad muy cercana a Bethlehem, fue uno de los activistas Palestinos más jóvenes e influyentes de los últimos años en Palestina.

Farmacéutico de profesión y autor de diversas publicaciones que hablan sobre la resistencia pacifica en los territorios Palestinos ocupados por los asentamientos de Israel, Basil cayó preso con algunos de sus amigos cercanos bajo el cargo de “Legal Procedures” en abril del 2016, fue ahí donde fueron víctimas de maltrato físico tales como golpes en el cuerpo, encadenamientos y tortura; después de nueve días de someterse a una huelga de hambre como forma de ejercer presión, se logró su liberación en septiembre del mismo año. Convirtiéndose así en blanco de cacería de las autoridades Israelíes y Palestinas.

Despues de su liberación, Basil Al-Araj se escondió durante meses, sin embargo la madrugada del 6 de marzo del 2017 en la localidad de Ramallah en una operación coordinada entre la Autoridad Palestina y las Fuerzas de Seguridad Israelí, fue localizada la vivienda que rentaba y fue asesinado; acusaciones de la armada Israelí señalan que en el lugar fueron encontradas armas y un vocero de la policía señaló que Basil era la cabeza de una célula que planeaba ataques en contra de objetivos Israelís.

Resultados de la autopsia revelaron que el cuerpo de Basil al menos tenia diez heridas de bala, entre ellas, una en el corazón, la cual pudo haber sido la principal causa de su muerte.

Después de su fallecimiento las autoridades israelíes notificaron a la familia de Basil que regresarían el cuerpo para su entierro al siguiente día, pero desde hace un par de años en una practica cotidiana, la autoridad israelí puede retener el cuerpo de los atacantes Palestinos fallecidos el tiempo que ellos consideren necesario, usándolos como una moneda de negociación o cambio y así mismo, impidiendo que los familiares puedan sepultar a sus seres queridos, el cual es un derecho.

Por la colaboración con la autoridad Israelí, la sociedad estaba molesta, confundida e indignada con la policía Palestina, sobretodo porque el intercambio de información podría vulnerar la seguridad de los ciudadanos Palestinos y peor aún, podría ser usada en su contra por las fuerzas vecinas, mientras que ellos gozan de una total impunidad en la comisión de actos. Cabe señalar que para algunas personas la Autoridad Palestina es una dependencia más al servicio de los intereses del gobierno Israelí, pero la sociedad de alguna forma está preocupada, porque una autoridad que debería de velar por los intereses y causas de su gente, está al servicio de las fuerzas de ocupación.

Después de varios días, el cuerpo de Basil regresó a la localidad de Al-Walaja para su funeral. Ahí afuera de su casa y frente a un asentamiento ilegal Israelí llamado Har Gilo, bordeado por el muro de separación y al menos veinte efectivos militares de Israel, medios de comunicación y personas de diferentes puntos de la Palestina ocupada y de la misma villa acudieron a presentar sus respetos y a darle el adiós a un mártir más de la causa y lucha Palestina.

Durante aproximadamente un kilómetro la procesión camino gritando consignas en favor de Basil, por haber sido un ejemplo para la sociedad y la causa.

El sepelio se realizó de la forma tradicional árabe; primero la enorme columna de hombres rodeando el cuerpo del mártir y siguiendo de cerca la columna de mujeres. Durante el camino algunos otros vecinos se iban incorporando al grupo, otros solo miraban desde sus ventanas o los techos de sus casas. La sensación de tensión que había al comienzo del sepelio por la presencia de los efectivos militares israelíes ya no estaba más, ahora las personas solo estaban acompañando a Basil; al final un lugar a cielo abierto, con más tumbas de familiares de Basil, un lugar donde aunque ya no podría seguir luchando, al fin podría encontrar descanso.

Basil Al-Araj no será el último activista; su vida, ideales, valores y su forma de resistencia pacífica, son un ejemplo que logró inspirar a muchos jóvenes, que tienen la firme convicción de seguir la lucha día a día para defender el derecho de permanecer en su tierra.

Texto y Fotos: Gerardo Flores.